La semana pasada pudimos conocer los trucos de nuestros “expertos” para no perder reservas y generar ingresos:
- Son “fans” de las Reservas directas
- Bajan la estancia mínima
- Ajustan los precios
- Cuidan las fotos
- Miman su apartamento
Hoy explicaremos el segundo punto: bajar la estancia mínima. ¿Te has parado a pensar cuanto dinero has dejado de ingresar por no bajar tus temporadas?
Nosotros hemos analizado el tema en profundidad comparando distintas propiedades; haciendo test de temporadas largas, medias y cortas y tras analizar los resultados… ¡Sabemos que reajustar la estancia mínima funciona!
¿Qué te recomendamos?
Sé proactivo, analiza el estado de tu calendario y reajusta tus temporadas en función de tus reservas.
¿Qué duración es la más aconsejable?
Depende de cada caso, pero en líneas generales, diremos que es importante establecer objetivos, y planificar a largo, medio y corto plazo como alcanzarlos.
Pongamos un ejemplo. Imaginemos que hoy 8/07/2020 quiero modificar mis temporadas. Mi objetivo= Llenar mi apartamento siempre ¿Qué duración le pongo a mis temporadas?
A largo plazo (2ª quincena de agosto, septiembre) crearía una temporada de 6/7 días.
A medio plazo (2ª quincena de julio y 1ª de agosto) la temporada sería de entre 4/5 días.
A corto plazo (1ª quincena de julio) la temporada sería de 3/4 días.
A cortísimo plazo (a semana vista), crearía una temporada de lunes a jueves de 1/2 días y de 3 días para el fin de semana. Si el jueves veo que no han entrado reservas para el fin de semana, bajaría la temporada a 2 días.
Para alcanzar mi objetivo, tendré que entrar mínimo dos veces en semana a mi panel de propietario, comprobar el estado de las reservas y reajustar las temporadas tantas veces sea necesario.
¿Si bajo la temporada, debo subir el precio?
Es algo a valorar. Para saber si es una opción apropiada o no, estudia a tu competencia. ¿Cuánto cuestan tres noches de hotel/apartamento para una fecha concreta? ¿Estamos en precio? Si la competencia lo tiene más barato a igualdad de condiciones, ajusta tu precio hasta ser competitivo.
A veces, “más vale reserva en mano que ciento volando».